LA FALTA DE SOL Y SUS CONSECUENCIAS



La vitamina D, calciferol o antirraquítica es un heterolípido insaponificable del grupo de los esteroides. Se le llama también vitaminaantirraquítica ya que su déficit provoca raquitismo. Es una provitamina soluble en grasas y se puede obtener de dos maneras:
  • Mediante la ingestión de alimentos que contengan esta vitamina, por ejemplo: la leche y el huevo.
  • Por la transformación del colesterol o del ergosterol (propio de los vegetales) por la exposición a los rayos solares UV.
Se estima que 1000 IU diarias es la cantidad de vitamina D suficiente para un individuo sano adulto ya sea hombre o mujer.

Problema: Falta de luz solar
La cantidad de personas que en el mundo sufre enfermedades relacionadas con deficiencias de vitamina D es verdaderamente astronómica. Se ha estimado que la falta de vitamina D provoca un trastorno médico u otro en 40% de la población mundial, casi 3 mil millones de personas. Tan sólo en los EE.UU., en una amplia gama de enfermedades que afectan hasta a 200 millones de personas hay un solo factor de riesgo en común, deficiencia de vitamina D.1 No hay forma de escapar al hecho de que la deficiencia de vitamina D es la condición médica más común en el mundo, con consecuencias que pueden ser devastadoras, e incluso fatales.
Durante años nos han advertido sobre el daño que puede provocar en nuestro cuerpo la sobreexposición a la luz del sol, y cada verano escuchamos las mismas historias aterradoras sobre lo que nos podría pasar si pasamos por alto esas advertencias. Ahora estamos conscientes, alerta, incluso paranoicos, por las consecuencias de pasar mucho tiempo bajo los rayos del sol sin protección. Cuando menos, la sobreexposición a los rayos solares puede causar dolorosas quemaduras que resultan en una ligera incomodidad durante un lapso corto. Y cuando más, esta sobreexposición puede ser la causa de melanoma maligno, cáncer que pone en riesgo la vida, y que puede no crecer durante mucho tiempo, pero llegar a esparcirse y desarrollarse rápidamente, hasta convertirse en una enfermedad peligrosa.2
Reconociendo estos posibles riesgos, es sensato ser precavido en cuanto al sol se refiere. Sin embargo, es importante recalcar que el sol es esencial para nuestra salud, felicidad y, a fin de cuentas, nuestra supervivencia. Hay tantos beneficios como riesgos para la salud asociados con los rayos del sol. De hecho, la exposición moderada pesa más que los riesgos.3 Y hay muchos con deficiencias de salud debido a su escasa exposición al sol.
En el hemisferio norte, el solsticio de invierno es la época más oscura del año, y puede que muchas personas no vean la luz del sol durante varios días seguidos. La falta de luz solar afecta su reloj biológico—altera su ritmo circadiano— y puede resultar en una depresión estacional conocida como trastorno afectivo estacional (SAD, por sus siglas en inglés). Además de la depresión, el SAD puede producir otros síntomas, como irritabilidad, problemas de concentración, dolor de cuerpo, fatiga y episodios de llanto, los cuales se presentan generalmente en otoño, todos los años, y se prolongan hasta la primavera; dichos síntomas se incrementan mucho durante los meses más oscuros. En los casos más graves, el trastorno afectivo estacional puede relacionarse con  pensamientos suicidas.4
Más allá de este desequilibrio bioquímico, el resultado más importante de esta falta de exposición a la luz del sol es que al organismo se le dificulta más producir vitamina D,  nutriente esencial que, entre muchas otras cosas, ayuda al cuerpo a absorber el calcio. Son muchos los factores que inciden en la capacidad del organismo para producir este nutriente, entre otros, edad, geografía y tipo de piel, pero a fin de cuentas, es la poca exposición a la luz solar lo que hace que muchos adultos tengan deficiencias de vitamina D, las cuales se relacionan con baja densidad ósea, osteoporosis, poca fuerza muscular e incluso algunas formas de cáncer.5

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